Frantz (2016).
Querida Karenin:
Te escribo esta carta sin aún comprender cómo es que ya no estás conmigo, ¿en qué momento te fuiste de mi vida?
Gracias Karenin, gracias por haber vivido a mi lado tanto tiempo, por tener esa alma libre y feliz que siempre me acompañaba a todas partes, además de sacarme una sonrisa cuando nadie más lo hacía, estoy segura de que me diste más tú a mí de lo que yo te pude dar.
Tú eras mucho más que solo una mascota para mí, ha decir verdad, te amaba más que al propio Tomás, ¿es eso posible? ¿Se puede querer más a una mascota que a la persona con la que te has casado? La respuesta es sí, y yo no tengo ninguna duda de que te amaba más que a nadie en esta tierra.
Estuviste a mi lado durante momentos muy complicados en mi vida y definitivamente tú me ayudaste a sentirme mejor, a relajarme, a ser más feliz y sobre todo, me hiciste sentir acompañada.
Aún no sé cómo sobrellevar tu partida. Hay momentos en los que me siento más tranquila, pero en cuestión de segundos me vuelvo a derrumbar al recordar que ya no estás aquí y que por más que quiera, no regresarás.
Me duele saber que lo que parecía solamente una herida en tu pierna, fue la causa de tu muerte. A veces pienso que pude hacer algo para evitar esto, para que no sufrieras como lo hiciste en tus últimos días, pero la realidad es que ni tú ni yo sabíamos que sería algo tan grave.
Este es el punto en el que me despido de ti. En el que te digo adiós y te dejo ir. Adiós para siempre Karenin. Descansa, sé libre como siempre lo fuiste. Vivirás siempre en mi corazón y en mis pensamientos y tal vez, en algún momento nos volvamos a encontrar.
Con amor,
Teresa.
“El amor no se manifiesta en el deseo de acostarse con alguien(este deseo se produce en relación con una cantidad innumerable de mujeres), sino en el deseo de dormir junto a alguien(este deseo se produce en relación con una única mujer).”
Milan Kundera - La insoportable levedad del ser

